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#MamáEnElArmario ¡Me enteré que estaba embarazada a los 5 meses! – Parte 3

Si señoras y señores, como lo leen. Ya les había contado aquí que -como raro en mi vida – soy la última en enterarme de las cosas: incluyendo que estaba embarazada… ¡con cinco meses!

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¿Quecomoasíquecomoasíquecomofue? ¡Ajá!

Para no hacerles el cuento largo… en este post pueden leer el MERO CHISME de porqué no me di cuenta. Pero si quieren saber cómo reaccioné y porqué mi esposo y yo no estamos internados en una clínica psiquiátrica, el siguiente texto es el que deben leer:

(Que no estemos internados, no significa necesariamente que no deberíamos, pero bueno *emoticón de carita azarada*)

¿Ya leyeron el anterior? Porque viene el spoiler zone *cara de emoticón asustado*

Entonces en ese post les contaba que básicamente, me acosté a dormir un día como cualquier otro. Mi barriga no se esparramó para los lados sino que quedó empinada y yo dije: esto es un tumor o un bebé, pero algo raro hay ahí.

¡Pero era un milagro! Eso sí lo supimos siempre.

-¿Será que llamo hoy miércoles 9 de marzo, a las 11:30 de la noche a mi novio a contarle? o ¿Será que lo dejo dormir y mañana lo discutimos como personas civilizadas?

Obviamente lo llamé. Lo lamento por todas las personas civilizadas del planeta pero yo no me iba a quedar con ese ‘entripao’.

Típico de mí.

Al final, el había contribuido… ¡Y de qué manera!

*Inserte emoticón de diablito morado sonriente*

Entonces, lo llamé.

Y yo, en un mar de lágrimas que no les puedo contar.

Peor que cuando se le perdió el bebé a María la del Barrio, empecé a decirle en mi lenguaje ininteligible que yo creía que estaba embarazada, que todo concordaba: la operación, la bajada de peso, la falta de período, la parada en los anticonceptivos, “una noche de copas, una noche looocaaaa” y todooooo.

Todo parecía indicar que el “colon irritable” no era precisamente un colon (aunque debo decir que Santi sí es un poquitín irritable).

Y el me dice:

-Ténganse todos de atrás-

…….

………..

¡Jajajajajajajaja no me hagas esos chistes que estoy jugando Play!

Y yo puse toda mi cara de emoticón bravito.

Y seguí intentando balbucear que viniera ya mismo que esto era serio. Y bueno, el en un ejercicio de comprensión sobrehumana (porque debo aceptar que no se me entendía nada de lo que estaba diciendo), compró una prueba de embarazo y se fue a mi casa como un bólido veloz.

Yo aguanté chichí todo el tiempo porque con la operación que estaba reciente, ir al baño era un bien preciado. (No es que esta aclaración sea necesaria para que ustedes entiendan la historia pero le da realismo al cuento jajaja)

Entonces llegó. Me pasó la prueba. Yo me la hice. No sin antes acostarme en la cama y mostrarle la montaña empinada. Él tocó incrédulo pero al final estuvimos de acuerdo en que había algo raro. Yo lloraba, el esperaba pacientemente a que salieran los resultados.

Pacientemente 45 segundos, porque no nos aguantamos más la intriga.

RESULTADO POSITIVO. DOS RAYAS ROJAS QUE PARECÍAN DIBUJADAS CON SHARPIE.

Silencio absoluto.

Mi María la del Barrio interna vuelve a hacer su histriónica aparición. Lágrimas, gritos, Lala en shock (de mi lado).

Oscar no se patatusea. Punto para él.

Me dice: Llevamos cuatro años juntos. ¿Qué mejor momento para tenerlo? Vamos a poder con esto.

Yo lo miro con todo el amor del mundo. Como Betty la Fea miraba a Don Armando antes de ser bonita. Pero sin los brackets: punto para mí.

Todavía lo miro así. Espero seguirlo mirando así el resto de nuestra vida juntos.

Después viene la parte seria. Mil dudas sobre cuánto tendría de embarazo, mil cuentas. El susto de saber si el bebé estaba bien. Si podíamos quedarnos con él.  Repaso mental de todas las mil cosas perjudiciales que hice sin saber. Lágrimas mías. Muchas lágrimas mías.

Una lista inmensa de cosas que mostrarle a la obstetra cuando la viéramos.

Cositas varias, como que me emborraché con güaro, me monté en banano en Panamá – el banano del mar, no en otro banano. Osea sí, pero no sirve para ilustrar este cuento- y Oscar le decía al man que manejaba que yo era muy cobarde, que nos zangoloteara más duro, me caí de barriga y me arrastró un perro, tomé anticonceptivos tieso y parejo, en fin.

Osea, todo mal.

Marzo 4 – Una semana antes de enterarme

En fin, de allí decidimos que me iba para su casa. Nunca volvimos a separarnos a partir de allí. El 9 de marzo de 2016, 5 días después de mis 30 años, nos convertimos en la familia maravillosa que somos ahora.

Al día siguiente llamamos a mi cirujano para preguntarle qué riesgo había. Mejor dicho, Oscar lo llamó porque yo no quería escuchar si las noticias eran malas. Mientras tomaba el taxi para mi oficina, recibí la llamada de él:

Amor, vamos a ser papás. El cirujano dice que felicitaciones.

¿Que felicitaciones? Ooooookkkkkk. Microinfarto.

Y a partir de allí empezó un voleo que no les cuento. Mejor dicho, que les contaré en otro capítulo que se llama: Cómo pasar de solteros a casados y con hijos en cuatro meses. Espero que la Revista Cosmopolitan por fin me publique alguito.

*guiño guiño*

Marzo 19 – 10 días después de enterarme

 

Hoy mismo voy a programar la publicación de la tercera parte del cuento en este mismo canal. No va a demorarse 8 meses como esta: lo prometo. Así que si no quieres perdértela, llena tus datos aquí

¿Tienen preguntas?

Este es mi twitter, donde respondo todoooooo. Donde ahora, además de moda, belleza y salud, hablo de… ¡Cosas de mamáaaaaasss! #QuéEmoción. Entonces síganme ya mismo *carita de emoticón coqueto*

Ahora, si quieren ver cómo va el resultado de este milagro y cómo nos va con la vuelta de ser papás, este es mi Instagram. Los espero por allá, donde también hacemos concursos y otras cosas chéveres.

Feliz Navidad desde mi flaca y mamística nueva vida ❤️

Una foto publicada por Lala Prada (@lalaprada) el

Los amo. Gracias por leer. Sigan conectados a Buscando en el Armario donde además, hablamos de moda, belleza, regalos y cosas chéveres.